sábado, 9 de junio de 2007


Una gripe recalcitrante se apoderó de mi cuerpo... de mi sistema respiratorio. Estoy tratando de abandonar el vicio tenaz y mortal del aspirar alquitrán... y se hace duro... pero lo voy a lograr.
Hace un par de noches salí a un recital... a un bar... a tomar... fumar... bailar... fue un jueves de esta semana última que pasó... y el frío me pego de más.
A partir de ese día tengo el pecho en las manos... decidí odiar al cigarrillo... mi fiel... e incondicional... compañero... de la vida misma...
Hace 8 inviernos que me aconseja y escucha caminando por las calles... hace 8 primaveras que huele distinto cada uno que enciendo... hace 8 veranos que me acompaña con una cerveza bien fría... hace 8 otoños que sirve para encender las hojas secas que se forman en mi umbral.
Pero por más que me duela... por más que fue testigo fiel de mi adolescencia, de mi tierna juventud... él estuvo ahí esperándome cada vez luego de tener sexo... es estaba ahí para ayudarme a digerir después de las comidas... en épocas de exámenes... en conversaciones temperamentales y enriquecedoras... él estaba ahí... en su cenicero en cada café... estaba conmigo sufriendo en la popular cuando veíamos jugar a nuestro equipo... el estaba aquella vez que me sentí tan mal que no hacía más que llorar... también estuvo cuando vimos juntos aquel amanecer...
Años... los más importantes y hermosos los pasé junto a él... y siempre lo voy a recordar... pues... conque otra cosa, más que con el placer...
Pero hoy querido cigarrillo... hoy te tengo que odiar... así es la vida... si yo no te odiara, no te podría dejar... no te podría abandonar...
Eres como la mujer más sensual... (y de eso sabes que yo bien, muy bien sé)... que nos llenas de lujuria y placer... nos lleva a los rincones más exóticos que jamás habremos de conocer... pero bien sabemos... que nos hace mal... que nos anula de la realidad... que nos puede matar.
Así me despedí... de la noche a la mañana... sin darte indicio alguno... traicionándote en el primer instante que vi... tus daños más horribles sobre mí.
Hasta nunca viejo amigo...