
Caminando a tu lado por las calles no logro recorrerte entera... me desabrigas como a los árboles en otoño y guardas tu flores para la primavera.
Mis pupilas se clavan en tu ser como los clavos en las muñecas de cristo... y a veces tiendo a enloquecer si es que sueño con que te desvisto.
Las hazañas en esta ciudad suelen transformarse en mitos... algunos mitos son llamados leyendas... y un terrible acertijo lo que se esconde entre tus caderas.
Tu andar no es de los más cautivantes... te falta luz para ser tan brillante... pero te sobra algo que a mi, me provoca alucinarme.
Te conquisté como bufón... arranqué risas de tu rostro... verte ... terrible sensación... por la que hoy me sonrojo.
Me avergüenzo por el último sábado...por el ultimo trago...por mi deplorable estado. Por el tiempo juntos desperdiciado... pero si de mis vicios te he contado... que con el alcohol no muy bien me he llevado.
Me invitaste a compartir tu cuarto en la pensión... ya sobrio me negaba... como de colarme entre tus sabanas como un polizón.
Hoy me irrito al recordarme... ya no se si vale la pena esperar para vengarme... lo que tiré por la borda fueron tus besos... desperdicié mi única vela... con un infeliz deseo.
Hoy es más triste la ciudad... no he ido... y sé adonde estás...
Mis pupilas se clavan en tu ser como los clavos en las muñecas de cristo... y a veces tiendo a enloquecer si es que sueño con que te desvisto.
Las hazañas en esta ciudad suelen transformarse en mitos... algunos mitos son llamados leyendas... y un terrible acertijo lo que se esconde entre tus caderas.
Tu andar no es de los más cautivantes... te falta luz para ser tan brillante... pero te sobra algo que a mi, me provoca alucinarme.
Te conquisté como bufón... arranqué risas de tu rostro... verte ... terrible sensación... por la que hoy me sonrojo.
Me avergüenzo por el último sábado...por el ultimo trago...por mi deplorable estado. Por el tiempo juntos desperdiciado... pero si de mis vicios te he contado... que con el alcohol no muy bien me he llevado.
Me invitaste a compartir tu cuarto en la pensión... ya sobrio me negaba... como de colarme entre tus sabanas como un polizón.
Hoy me irrito al recordarme... ya no se si vale la pena esperar para vengarme... lo que tiré por la borda fueron tus besos... desperdicié mi única vela... con un infeliz deseo.
Hoy es más triste la ciudad... no he ido... y sé adonde estás...
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